jueves, 12 de noviembre de 2015

Arroz, la joya de los cereales

Vamos a ver si adivinan de qué trata nuestra entrada de hoy, se los voy a poner muy sencillo:
Meloso, caldoso, seco, con costra, al horno, salteado, en risotto, con leche, en sushi…Seguro que se hacen una idea del ingrediente estrella de este post: Efectivamente, EL ARROZ. Felicidades a todas las personas tan intuitivas y perspicaces que me leen y han acertado a la primera este complicado entresijo.

He de confesarles que siento una gran debilidad por este cereal, el cual forma parte de la alimentación básica de muchísimas diferentes culturas en  nuestro planeta. Como curiosidad, les comento que es el segundo cereal más producido en nuestra tierra después del maíz, pero el más importante en la alimentación humana ya que contribuye al aporte calórico necesario para nuestro organismo y es la fuente de una quinta parte de las calorías consumidas en el mundo.

Tipos y variedades de arroz


Existen más de 10.000 variedades de arroz por lo que nos vamos a centrar en mencionar las más usadas en nuestro día a día:

Arroz blanco
Es uno de los arroces más comunes, de grano corto o medio y se usa en nuestra cocina en muchos platos como la paella o el arroz con leche.
Son granos ricos en almidón que pueden servir igualmente para preparar croquetas, sopas o risottos.
Las variedades más cultivadas son el arroz bomba y el arroz bahía. Quédense con el primero que será el que usemos en nuestras recetas de hoy ;)
Arroz salvaje
Aunque pueda parecer lo contrario, no se trata de un arroz en sí, sino más bien de una planta acuática procedente de Norteamérica, y cosechada ya por los indios hace muchos años.
Es de color negro y grano largo, y además de tener un mayor número de proteínas que el arroz, requiere de más tiempo para ser cocinado. Se los recomiendo si quieren abrir el paladar a otros sabores. Es ideal para saltearlo, una vez cocido, con verduritas en una sartén y unas gotas de aceite de oliva.
Arroz integral
Se trata de uno de los arroces más sanos y saludables, especialmente por sus importantes beneficios, virtudes y propiedades para la salud en sí de aquellas personas que lo consumen.
Esto es debido a que el arroz integral, de grano largo o corto, es uno de los arroces más naturales, ya que sólo se extrae su cascarilla externa y se conserva buena parte del germen y del salvado.
Se trata de un arroz mucho más nutritivo, al contener pocas grasas, una cantidad abundante de Vitamina E y vitaminas del grupo B y fibra, así como una fuente importante de minerales, proteínas e hidratos de carbono.
Arroces de grano largo
Principalmente los hay de distintos tipos, aunque los más conocidos, como de buen seguro sabrán, son el basmati, originario de las regiones del Himalaya y muy utilizado en la cocina india.
También destaca el jazmín, procedente de Tailandia. Estos dos arroces se cuecen rápidamente, y tienen la particularidad de que sus granos quedan sueltos. Muy recomendado cuando tienen prisa y quieren aromatizar sus platos a través de esta variedad de cereal.
Después de esta breve introducción en el maravilloso mundo de los arroces, vamos a remangarnos la camisa, a ponernos el delantal y a encender ya nuestros fogones. Antes de empezar, quiero animarles a que venzan el miedo de preparar un arroz. Reconozco que antes de ponerme manos a la obra con estos platos, le tenía cierto respeto. ¿Hacer yo una paella?, ¿Y cómo se consigue el punto del arroz meloso?, ¿Y si se me quema? Estas y otras muchas eran las dudas que me acudían a la mente y hacían que no pudiera disfrutar de un buen arroz en casa por miedos absurdos. Como ya les he dicho en otras ocasiones, la cocina es ensayo y error. Así que si a la primera no les queda perfecto, ya irán puliéndolo en futuras  ocasiones. De todas formas les propongo tres recetas sencillas, aptas para cualquiera que tenga ganas, tiempo e ilusión por hacer uno de estos platos y lucirse ante sus amistades ;)
AUTÉNTICA PAELLA VALENCIANA (POLLO Y CONEJO)


Los ingredientes que voy a poner son para 4 personas ya que en mi casa tengo una paellera de 25cm de diámetro, estupenda para usarla en la placa de inducción (o vitrocerámica). Lo suyo, sería hacerla con fuego de bombona o con leña a la intemperie, pero aquí les dejo una alternativa para poder cocinarla en casa.
Ingredientes (para 4 personas)
½ pollo cortado en trozos medianos (especificamos al carnicero que es para paella)
1  conejo cortado en trozos  medianos
2 vasos de arroz bomba
1 L de caldo de verduras o pollo (yo, por cuestiones prácticas, compro el de brick que ya los hay sin conservantes ni colorantes pero siempre será mejor si lo hacen casero)
1 cebolla
1 pimiento rojo
200 g de judías verdes planas (en esta ocasión me olvidé usarlas)
3 cucharadas de tomate triturado
Sal, pimentón dulce, hebras de azafrán y un ramillete de romero

Elaboración

1. La base de toda buena paella es un buen sofrito, por ello nos esmeraremos en la primera parte de la elaboración. Lo haremos con mimo y paciencia.
2. Salteamos en la paellera con un poco de aceite de oliva el pollo y el conejo troceado. Dejamos que se dore y los sacamos. Reservamos.
3. En ese aceite con todo el sabor de la carne, añadimos una cucharada más de aceite y pochamos la cebolla. Una vez blanda, añadimos el pimiento y las judías verdes planas y dejamos que se hagan.
4. Añadimos el tomate triturado y dejamos que se sofría 5 minutos más.
5. Metemos el arroz y removemos medio minuto, añadimos una cucharadita de café de pimentón dulce, sal a gusto y el caldo caliente. Es importante añadir siempre el líquido (ya sea agua o caldo hirviendo para no cortar la cocción). Las cantidades suele ser tres veces más que el arroz.
6. Dejamos que se haga a fuego fuerte durante 15 minutos, bajamos un poco el fuego y añadimos la carne de pollo y conejo que ya habíamos dorado, las hebras de azafrán y el ramillete de romero que retiraremos antes de servir.
7. Dejamos que se cocine durante 20 minutos más a fuego medio. El arroz tiene que quedar completamente seco y suelto. Mi recomendación para los primerizos es que tengan un cazo con agua hirviendo al lado, por si hay que añadir agua.
8. Por último, conviene dejar la paella reposar unos minutos tapada con un gran paño o papel de periódico. ¡Lista para servir y disfrutar!
Nota
Una variedad que pueden hacer las personas que no coman carne, es usar sepia o calamar en vez de pollo y conejo. La elaboración es la misma pero cambiando estos ingredientes. Yo la he hecho y queda buenísima.

ARROZ MELOSO DE VERDURAS CON TRUFA NEGRA


Antes que nada, comentarles que no se preocupen si no disponen de trufa negra porque no es un ingrediente que solamos tener a mano o al alcance de todos los bolsillos. Se trata de un hongo que se encuentra bajo el suelo y es muy apreciado en la gastronomía por todo el aroma que aporta.




En esta ocasión, fue un regalo que mis padres me trajeron en un viaje que hicieron recientemente a Croacia. Ya ven, hay quienes prefieren un bolso o una chaqueta o un imán para la nevera, pero mis padres me conocen demasiado bien como para dar en el clavo con sus regalos ;) El precio de la trufa negra en ese maravilloso país es mucho más asequible que aquí por lo que la trufa es prescindible en este arroz  meloso de verduras.


Ingredientes
2 vasos de arroz bomba
1 L de caldo de verduras
½ trufa negra laminada (opcional)
1 cebolla picada
1 pimiento rojo picado
1 zanahoria picada
10 espárragos trigueros cortados en trozos de 2 cm
½ bandeja de Champiñones laminados
3 cucharadas de tomate triturado
Sal, pimentón dulce y hebras de azafrán
Elaboración
1. Sofreímos en la paellera la cebolla picadita. Una vez blanda, incorporamos el resto de verduras y dejamos que se sofrían todos y mezclen bien los sabores.
2. Añadimos el tomate triturado y dejamos que se sofría 5 minutos más.
3. Metemos el arroz y removemos medio minuto, añadimos una cucharadita de café de pimentón dulce, sal a gusto y el caldo caliente. Es importante añadir siempre el líquido (ya sea agua o caldo hirviendo para no cortar la cocción). Las cantidades suele ser tres veces más que el arroz.
4. Dejamos que se haga a fuego fuerte durante 15 minutos, bajamos un poco el fuego y añadimos, las hebras de azafrán.
5. Dejamos que se cocine durante 20 minutos más a fuego lento. El arroz tiene que quedar cremoso y no seco, lo suficiente para que al comerlo nos resulte melosa la textura. Mi recomendación para los primerizos es que tengan un cazo con agua hirviendo al lado, por si hay que añadir caldo.
6. Esta elaboración no hace falta dejarla reposar ya que al contener algo de líquido podríamos correr el riesgo de que se nos pase el punto del arroz. Laminamos la trufa y la vertemos por encima de cada plato. ¡Listo para emplatar y disfrutar!

RISOTTO LIGHT DE PERAS Y GORGONZOLA (sin nata ni mantequilla)

Seguramente este sea uno de los risottos más famosos, deliciosos y fáciles de hacer de Italia. Su original mezcla del sabor fuerte del queso tipo azul con el dulzón de la pera salteada, no dejará indiferente a nadie.
Muchas veces lo que me echa para atrás, a la hora de comer un risotto, es la cantidad de grasas que lleva este rico y cremoso plato. Pero con un toque de candela les propongo esta variedad que no lleva ni nata, ni mantequilla ya que la cremosidad la conseguiremos a través del queso azul y sustituiremos la mantequilla por nuestro saludable aceite de oliva virgen extra.
Ingredientes
1 cebolla picada
2 vasos de aroz de grano redondo (lo suyo es tipo arborio pero debidoa  su elevado precio, he optado por el bomba)
½ vaso de vino blanco
2 peras maduras
1 L de caldo de verduras
Aceite de oliva virgen
1 cucharita de margarina de oliva
125 g de queso gorgonzola (o azul como yo he optado)
Sal y pimienta molida

Elaboración
1. Salteamos en una sartén la cebolla picada con un poco de aceite hasta que esté hecha pero no dorada.
2. Añadimos el arroz y salteamos a fuego medio un par de minutos hasta que agregamos el vino blanco y dejamos reducir, removiendo para que el arroz suelte su almidón.
3. Una vez evaporado el vino, vamos añadiendo el caldo caliente poco a poco y removiendo según vaya absorbiendo el líquido hasta que el arroz se haga (unos 25 minutos). Esta es la forma tradicional de hacer un risotto y asegurarnos de que suelta el almidón que es lo que da la textura melosa tan característica del plato.
4. Por otro lado y a la misma vez, salteamos las peras peladas y cortadas en datos en otra sartén con un chorrito de aceite de oliva y la cucharita de margarina de oliva. Dejamos a fuego lento que vaya ablandándose, dorando y soltando todo su azúcar.
5. Por último, una vez doradas las peras se las añadimos al risotto 2 minutos antes de que esté listo. Y agregamos el queso cortado en daditos y retiramos del fuego. Con el calor residual terminará de deshacerse y aportará toda la jugosidad y cremosidad del plato.
Nota
Podemos reservar algunos dados de pera para decorar nuestro risotto al emplatar.
Es muy importante comerlo al momento ya que si se deja enfriar, el queso se pondrá duro estropeando la textura del plato.
Con estas deliciosas y fáciles recetas me despido ya, no sin antes disculparme por la tardanza en escribir esta nueva entrada. Son muchas las personas que me han preguntado el motivo de esta pequeña ausencia y quiero darles las gracias de corazón por mostrar su interés y seguimiento del blog. He estado algo liada últimamente y aunque son muchas las ideas, fotos y material que ya tengo guardado para futuras entradas, no siempre es fácil sacar tiempo en nuestro caótico y frenético día a día para sentarse una frente al ordenador y disfrutar haciendo lo que más me gusta: escribir, compartir y cocinar con ustedes. Aunque estos párrafos se lean en 3 minutos, redactarlos, corregirlos, editar las imágenes y calcular las cantidades de las recetas (porque yo ya cocino prácticamente a ojo), llevan su tiempo. Por eso, agradezco su paciencia y les adelanto que la próxima entrada les dejará boqui-abiertos y salivando porque nada es lo que parece…se trata de los llamados “falsos platos”. No revelo más para que continúen leyéndome con la misma ilusión con la que les escribo.

¡Feliz fin de semana y hasta pronto!

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